Recomendaciones tras cirugía mamaria ¿Qué es normal y qué no lo es?

Después de tomar una decisión tan importante como operarte del pecho, es normal que estés preocupada por tu postoperatorio, y que los más mínimos cambios se vivan como una situación de estrés. La idea de esta entrada del blog es que te familiarices con los síntomas normales y anormales de un postoperatorio de cirugía mamaria, para que estés más tranquila y sepas identificar y distinguir “lo malo de lo bueno”. También hemos incluido las recomendaciones postoperatorias habituales, porque aunque se te comentarán ampliamente en la consulta, nunca está de más que puedas releerlas.

Síntomas normales que no deben preocuparte en caso de que aparezcan:

  • Tras una cirugía mamaria es normal que te duela, y más al movilizar los brazos o intentar coger algo que quede por encima de tu cabeza. Lo habitual es que el dolor sea leve en caso de implantes subglandulares y moderado en caso de que sean subpectorales. En la mayoría de los casos el dolor cederá a los 3-4 días, y siempre lo podrás controlar con analgésicos orales.
  • Ardor, inflamación e hinchazón. La manipulación quirúrgica y el aumento de volumen son los grandes responsables de que se inflame la zona intervenida. Con reposo, antiinflamatorios y frío local podrás disminuir las molestias, que de todas formas, cederán espontáneamente tras la primera semana postoperatoria.
  • Pinchazos y molestias en los laterales del tórax. El despegamiento muscular explica esta rara y molesta sensación. A medida que los músculos se vayan relajando y adaptando al implante, irán cediendo.
  • Febrícula. Debido a la movilización y reabsorción de hematomas de pequeño tamaño, es normal que tengas unas “décimas” por la tarde. No te preocupes. Con un antitérmico como el Paracetamol te encontrarás mucho mejor. 

Síntomas anormales que sí deben preocuparte:

  • Dolor muy intenso. Molestias muy importantes y que no ceden con los analgésicos pautados. En ese caso, túmbate, aflójate algo el sujetador, y contacta con el número de urgencias que te hemos facilitado para que el doctor pueda valorar la situación.
  • Ardor fuerte o inflamación evidente. Tanto si es de una o de ambas mamas, una tumefacción muy importante puede ser el primer síntoma de un hematoma o un seroma.
  • Dolores articulares con inflamación y dolor.
  • Fiebre de más de 38ºC y síntomas de infección. Malestar general, dolores pulsátiles intensos, fiebre alta mantenida. Si estos síntomas no ceden con la medicación habitual que te ha pautado el Dr. Bonastre, debes ser valorada por el doctor para descartar una infección del implante o de la mama.

Qué hay, y qué no hay que hacer en un postoperatorio de cirugía mamaria:

  • Aunque todo haya ido perfecto, es normal que estés cansada, ya que pasar por quirófano es un estímulo muy estresante para nuestro cuerpo, y tarda unos días en recuperarse. Descansa lo máximo posible, “deja que te mimen” y te recuperarás más fácilmente.
  • Nada de ejercicio físico con los brazos. Sobre todo si llevas implantes submusculares. Es fundamental que no fuerces brazos ni pectorales hasta pasado el mes de la cirugía. Piensa que el implante está justo debajo del músculo, y si éste se mueve o contrae, puede mover la prótesis y alterar el resultado final. No deberías coger pesos superiores a 1 kilo. Todo esto también es aplicable a conducir el coche, al fin y al cabo, girar el volante supone un esfuerzo importante para nuestros músculos pectorales.
  • Dormir boca arriba. Aunque es imposible obligarte a cambiar tus hábitos, durante el primer mes tras la intervención deberías dormir boca arriba. Así no desplazarás los implantes por la noche, y tanto el bolsillo como la cápsula se formarán exactamente donde ha puesto el doctor los implantes.
  • Medicación. Por supuesto debes tomar toda la medicación que te mande el doctor en tu informe de alta. Mientras estés medicada, deberías evitar el alcohol y el tabaco. Evita tomar ácido acetil salicílico (aspirina), así como derivados de la vitamina E y la soja sin consultar con el doctor, ya que pueden afectar a tu coagulación.
  • Sujetador y banda. Sabemos que no os gustan (sobre todo la banda), pero estas dos prendas postoperatorias son las mejores aliadas de un buen resultado final. Deberás llevar ambas durante todo el día, sólo quitándotelas para la ducha diaria. Para que lo veas claro, si te operas de la mano y te ponen un yeso no se te ocurre ir quitándotelo ¿verdad? Pues has de hacerte a la idea de que el sujetador es el “yeso” para las mamas.
  • Deberías evitar la exposición solar en la cicatriz durante 6 meses. Lo más sencillo es que si vas a la playa te la tapes con el bañador y te apliques crema de protección solar de factor total sobre ella.

Esperamos que con esta guía puedas afrontar con más tranquilidad tu postoperatorio, y que pueda solucionarte tus pequeñas dudas que no te acordaste de preguntar en consulta. De todas formas, no dudes en comentarle al doctor cualquier cosa que quieras saber al respecto, para que juntos podamos preparar el día de tu intervención de la mejor manera posible.

Estrías… ¿Qué son? Tratamiento y prevención

Las estrías son cicatrices de la piel… pero unas “cicatrices especiales”. Cuando cambiamos de tamaño (como en un embarazo o al ganar peso), la piel va dando generalmente de sí, y se estira poco a poco sin romperse gracias a las fibras elásticas que hay en las capas más profundas de la piel, que permiten que vaya estirándose hasta límites casi insospechados. Cuando este cambio de volumen se produce de forma muy rápida, sin tiempo para la piel de estirarse poco a poco, se rompe la estructura interna de ésta y se fractura la capa que hay justo por debajo de la epidermis. Al dañarse, se repara como casi todo en el cuerpo humano, formando una cicatriz… pero como no ha llegado a romperse del todo la piel (como en la cicatriz de una intervención quirúrgica), sino que sólo sus capas más profundas, ésta cicatriz se puede ver a través de la epidermis… y son las famosas estrías.

Lamentablemente, y por mucho que digan, no existe ningún tratamiento que elimine de forma completa las estrías, más que quitando todo el tejido en el que estén incluídas. Mediante una abdominoplastia si están en la zona del abdomen bajo el ombligo, o mediante una reducción de pecho si éstas están en la zona inferior de la mama. El problema radica en que las estrías suelen aparecer en otras zonas del cuerpo que no permiten su extirpación con unos resultados estéticos aceptables…

El mejor tratamiento es la prevención. Si estás embarazada o te planteas una cirugía de aumento de pecho, lo mejor es hidratarse, hidratarse mucho. Si las fibras elásticas y el colágeno están bien hidratadas, es muy probable que no se rompan con el cambio brusco de tamaño, y que por tanto no se formen las estrías. Si fumas, deberías dejarlo, ya que se ha visto que es un factor de riesgo para el desarrollo de estrías… y además, dejar el tabaco también es muy beneficioso si te vas a operar.

Esperamos que con esta pequeña guía tengas una idea más clara y concisa de qué son las estrías y como prevenirlas, ya que por increíble que parezca, hay muy pocas opciones para tratarlas una vez han aparecido.

Preoperatorio de abdominoplastia

Preoperatorio de abdominoplastia

Preoperatorio de mastopexia

Preoperatorio de mastopexia

Implantes anatómicos e implantes redondos ¿Qué debes esperar?

Los implantes mamarios han sufrido grandes cambios desde su creación en 1960. Las prótesis mamarias actuales son implantes de quinta generación, y son el resultado de un gran número de modificaciones que han ido mejorando sus características y calidad:

  • Material de relleno. Actualmente se emplean geles de silicona de alta cohesividad, para que en caso de rotura no se produzca ningún tipo de migración o fuga fuera de la propia cápsula del implante. Además, permiten un mayor control sobre la forma definitiva del pecho.
  • Superficie de las prótesis. En el pasado sólo había disponibles los implantes de superficie lisa, mientras que en la actualidad se poseen varios grados de texturización y la opción de los implantes con cobertura de poliuretano.
  • Diversidad de formas. El aumento de la cohesividad del gel no sólo ha permitido aumentar la seguridad de las prótesis, sino que ha permitido el desarrollo de implantes con distintas formas: redondos y anatómicos con un amplio abanico de proyecciones y alturas.

La gran diversidad de implantes, hace que muchas veces las pacientes no tengan claro qué es lo que aporta cada tipo de prótesis, cuáles son sus características y que tipo de implante se adapta mejor a su caso. Vamos a intentar poner en claro algunos de los mitos y verdades que “se dicen” sobre las prótesis de mama.

  1. “Da igual que el implante sea redondo o anatómico, lo que importa es el volumen”

    Es verdad que el volumen es un factor importante a tener en cuenta, pero no puede ser el único criterio de elección. Nuestra filosofía a la hora de elegir el implante es que hay que “llenar” completamente el pecho para que éste se vea rejuvenecido, pero hay que huir de las prótesis excesivamente grandes, que a la larga pueden acabar produciendo problemas. Tu prótesis de mama se ha de ajustar a tus dimensiones corporales, de ahí la importancia de las medidas que se toman en consulta. Por otra parte, cuanto más delgada está una paciente y menos grasa tiene bajo la piel, más va a influir la forma del implante elegido en el resultado final del pecho. El empleo de geles altamente cohesivos y prótesis de proyección alta y muy alta, hacen que la forma del implante sea determinante en el resultado final… en otras palabras, las prótesis redondas producen casi siempre un pecho más “redondo” que los implantes anatómicos o en “gota”, que producen un efecto más natural.

  2. “Los implantes redondos y los anatómicos son intercambiables”

    Hay que tener en cuenta que con los implantes redondos el ancho es el mismo que el alto (al ser la base redonda), y por tanto permiten un peor ajuste de la forma final en pacientes con un pecho de implantación más baja o más alta de lo habitual. En patologías como la mama tuberosa, el uso de un implante redondo puede llevar a deformidades en el contorno mamario o al temido efecto en “doble burbuja”. Por tanto, no son intercambiables. No se pueden poner implantes redondos en todos los casos, ya que hay pacientes que se pueden beneficiar enormemente del uso de implantes anatómicos.

  3. “Un implante anatómico no me va a rellenar el polo superior del pecho, el escote”.“Un implante anatómico le va a dar un aspecto “descolgado” o “caído” a mi pecho.

    Generalmente, sobretodo en pacientes muy delgadas con muy poco pecho, un implante redondo va a producir una mayor plenitud del polo superior que un implante anatómico, generando una curva convexa en la zona superior del pecho. Sin embargo, también pueden generar un polo superior exageradamente relleno produciendo un efecto “artificial” o de “pecho operado”. Todo depende del efecto que quieras lograr con tu intervención. El implante anatómico va a producir un efecto más “lineal” en la zona superior del pecho, un efecto más natural, quedando el polo superior igualmente relleno pero con un resultado menos “exuberante”. Además, la forma de un implante anatómico puede producir un efecto de “pseudo-lifting” en un pecho algo caído o ptósico. Por tanto, ambos implantes rellenan el polo superior, pero es importante entender las diferencias sobre el “cómo” lo hacen.

  4. “Los implantes anatómicos se rotan”.

    Es cierto que una de las complicaciones de los implantes anatómicos es que se roten (que la parte inferior más proyectada acabe en la zona superior del pecho), pero los últimos estudios multicéntricos han demostrado que la tasa de rotación es inferior al 2,5%. El riesgo se minimiza aún más si se cumplen las medidas postoperatorias y el reposo de forma estricta, se tiene una excelente técnica quirúrgica, se controla bien el sangrado intraoperatorio y se realiza un abordaje por surco submamario. En resumen, asumiendo una depurada técnica quirúrgica como la del Dr. Bonastre, si sigues las indicaciones postoperatorias y no surge ninguna complicación adicional, no deberías tener ningún problema.

  5. “Los implantes anatómicos se ven muy artificiales cuando una se tumba boca arriba”

    El gel de alta cohesividad que llevan los implantes anatómicos los hace algo más “firmes” al tacto que los implantes redondos, pero sólo cuando los tocamos directamente fuera del cuerpo. Una vez implantados, el tacto del pecho es igual de suave con implantes redondos que con anatómicos. De hecho, el factor más importante para que un pecho se note “más duro” de lo habitual es la cápsula que rodea al implante, y no la cohesividad del gel de la prótesis. Es decir, puedes estar tranquila que tanto si llevas implantes redondos como anatómicos, ambos se van a ver igual al tumbarse. Obviamente son más firmes que un pecho sin implantes, pero con un tacto igual de suave.

  6. “Un implante redondo le va a dar un aspecto “artificial” a mi pecho.

    Es verdad que un implante redondo le va a dar más relleno al polo superior del pecho, creando un efecto mucho más “redondo” que un implante anatómico. Sin embargo, eso no significa que su aspecto vaya a ser artificial. En pacientes que tengan un pecho con una forma muy “anatómica”, un implante redondo es una excelente opción, realzando todo el pecho y sin perder esa forma natural. Igualmente, el colocar el implante submuscular es otra manera de hacer más suave la transición del polo superior. Como siempre, mientras que el implante sea proporcional a tu cuerpo y de unas dimensiones acordes a tus medidas, no tiene por qué haber ningún problema ni que se produzca un resultado “artificial”.

Tras aclarar todas estas “verdades y mentiras”, hay que tener claro que la selección de la forma y tamaño del implante es una de las decisiones más importantes cuando te vas a operar el pecho. No dudes en comentarle al doctor todas las dudas que tengas al respecto, para que juntos el Dr. Bonastre y tu seleccionéis la prótesis que mejor se vaya a adaptar a tu caso.